Jornada de Escuela

Presentación del tema

Lengua(s) y pase
Elisabete Thamer

Ha sido una opción de nuestra escuela desde su creación: los carteles del pase son internacionales, por ende, plurilingües. Desde el inicio de nuestra experiencia común del pase, no hemos renunciado nunca a esta opción. Innovadora en relación a la invención de Lacan de 1967, esta elección plantea interrogantes relativos al pase y su relación con la lengua, con las lenguas, con lalengua. ¿Qué es la transmisión en el pase? ¿Cuáles son sus límites? ¿Qué debe discernir un cartel? ¿Las traducciones son una pérdida o un recurso para el pase? ¿Cuáles son las consecuencias de esta diversidad de lenguas en el dispositivo del pase para el trabajo de Escuela?

El pase es una experiencia de transmisión, un intento, para el que se arriesga, de hacer pasar a la Escuela aquello que lo ha llevado a tomar el relevo del analista. Ahora, el pase, como la cura, no tiene otro médium que la palabra y, al igual que en un análisis, es esencial que el pasante testimonie a los pasadores en una lengua que ellos compartan. Pero compartir una lengua ¿garantiza de por sí una transmisión “fiel”? Nada es menos cierto: «Una lengua entre otras no es otra cosa sino la integral de los equívocos que de su historia persisten en ella.»1

Diferentes elaboraciones de Lacan, todas cruciales para el pase, apuntan hacia los límites del lenguaje y de la palabra articulada: «aporía de su reseña»2, decía. Aporía del deseo (incompatible con la palabra3 incluso el del analista), aporía del objeto, del acto (donde el sujeto es subvertido), de lo real, del goce opaco del síntoma, del decir que ex-siste a los dichos… ¿Cómo extraer entonces en cada testimonio del pase, en aquello que se dice, lo que escapa a las redes del lenguaje? ¿Es a fin de cuentas una cuestión de lengua?

Ninguna lengua por sí sola podría asegurar una transmisión sin falla. Las elaboraciones de Lacan sobre lalengua lo hacen evidente. Siempre singular, lalengua – «de la cual está hecho el inconsciente»4 – no se reduce a una lengua dada: «lalengua no tiene nada que ver con el diccionario, cualquiera sea.»5 Se puede compartir poco o mucho una lengua, en ningún caso una lalengua.

En nuestra Escuela, el pase implica su carga de traducción. En primer lugar, aquella del pasante mismo, que debe encontrar las palabras para decir lo que sabe, él. Luego está la “traducción” que hace el pasador de lo que ha entendido para transmitirlo al cartel. Y, finalmente, la traducción del testimonio recogida en las lenguas habladas por los miembros del cartel. Esta marquetería de lenguas en torno a un testimonio ¿favorecería o sería un obstáculo para la aprehensión de la lógica de los dichos y de sus consecuencias?

El plurilingüismo en el dispositivo del pase favorece, desde el punto de vista práctico, una mayor flexibilidad para la composición de los carteles y contribuye a tejer lazos de trabajo de Escuela a nivel internacional. Lengua(s) y pase es un tema que condensa al mismo tiempo lo más estructural y singular de la experiencia del pase y de la dimensión política de nuestra Escuela. Esperamos que este encuentro sea la ocasión para reflexionar y compartir los diferentes aspectos de nuestra opción inicial.


1 Lacan J., «El atolondradicho», Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2014, p. 514.
2 Lacan J., «Discurso en la Escuela Freudiana de Paris», Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2014, p. 281.
3 Lacan J., «La dirección de la cura y los principios de su poder», Escritos I, siglo veintiuno editores, México, 1976, p. 272.
4 Lacan J., Seminario XX, Aún, Paidós, Barcelona, 1981, p. 166.
5 Lacan J., El saber del psicoanalista, Charlas en Sainte-Anne [1971-1972], Clase 1 del 4 de noviembre de 1971, Versión íntegra, Buenos Aires, pag. 9.